1ª JORNADA LLIGA CATALANA
El día 24 de enero se presentaba como un día durillo
para el equipo del Torreblanca. Tras el ascenso del pasado año, se presentaban
en liza de la segunda provincial contra un equipo muy competitivo. De facto, 5
de los 6 tableros fueron superiores en Elo. Dicha posibilidad ya se contempló observando
el orden de fuerzas del Comtal, por lo que estabamos mentalizados de que se
debía dar una dura lucha.
Los encuentros y sus resultados fueron los que a
continuación se detallan.
Torreblanca Comtal B
1.
David Julià
(2013) Francesc Hurtado
(2020) 1-0
2.
Eduardo
Pérez (2004) Jordi Servent
(1978) 1-0
3.
Eduard
Calbet (1878) Lorenzo
Moreno (1893) 1-0
4.
Jesús F.
Salvador (1833) Agustí Serra (1882) 0-1
5.
David Paéz
(1700) Rafael Larios
(1858) 0-1
6.
Jorge M. Muñóz
(1712) Vicente Hurtado (1742) 1-0
Ya durante el café previo (cafetería de nuestro amigo
chino) pensábamos que podría ir de muy poco. Y así fue.
Las partidas comenzaron a la hora prevista y salvo
insignes ausencias (esta vez solo 5 minutos), todos abrieron jugada y se
inmiscuyeron en sus respectivas partidas. Yo desde mi posición de tablero 2
intenté seguir lo máximo posible.
Lo primero que pude atisbar, es que el tablero 5 David
Páez se inmiscuye en un Gambito Budapest que bien bien no sabe cómo jugarlo y
acaba con un peón de menos, mala posición y sin compensación. Mala pinta tenía
hacia la jugada 10 pero ni mucho menos se podía dar como partida perdida.
Aunque pintaba mal.
Por las demás partidas todo estaba en relativa calma.
Hasta que llegó el bombazo…
En posición tranquila de gambito de dama, con ligera
ventajilla por un gran alfil en diagonal hacia el enroque negro (alfil blanco
en d3), Eduard Calbet en el tablero 3
después de una pensada de más de media hora, mete un sacrificio de alfil en h7.
Lo miro, lo remito y veo la secuencia que viene. Claro, si el contrario se
equivoca, mate en 2, pero ¿y si no? Pues fue que no, y su rey a bailar. Las 2
jugadas siguientes, Eduard al toque y el contrario cuando tiene la refutación
de la secuencia, goloso él, se como un caballo y tracatrá, mate en dos. 1 a 0.
Menos mal pensé yo, ya que siguiendo este desenlace me
había olvidado de mirar las otras partidas. Y el panorama no pintaba nada bien.
David Paez no encontraba compensación, tenía el enroque abierto y además peor
posición. En pocas jugadas cedia su rey y el match se empataba a 1. Además en
mi visión de las otras partidas, observaba que Jorge en su tablero 6 estaba
cayendo en una posición pasiva, con mala estructura de peones y en general sin
contrajuego. Mal pintaba aunque había partida.
Por otro lado, Jesús tenía partida cerrada que iría
para largo (fue la última en materializarse), y David y yo teníamos partidas
igualadas. A fuer de sincero, David la tenía mejor que yo aunque él arriesgó más
en la apertura (la verdad es que como le podía haber quedado el enroque si su
contrario le llega a dar un jaque de dama en h4, fue un tema de discusión que tuvimos).
Yo por mi parte me mantuve sólido y llegado el momento
tuvo la posibilidad de ganar un peón. ¿A qué costa? Pues de abrir mi enroque. Y
como siempre eso conlleva riesgos, pero quién algo quiere algo le cuesta y ahí
me embarqué.
En esos momentos llegó una grata noticia. Jorge había
conseguido el tercer punto para el Torreblanca. Después de pasarlas putas en la
apertura, poco a poco se fue desembarazando y tras un error grave de su
contrario, se come torre limpia y con ello se lleva la partida. 2 a 1.
Y ya en la fase final del match, se podía observar que
la ventaja estaba de nuestro lado. Solo con medio punto ganaríamos el punto, ya
que la partida de mi compañero David Julià tenía visos de ser decisiva en
breve, ya que estaba en un final de peones y ventaja de posición de rey y no
creía que dejará escapar tal situación. Así aconteció y ya estábamos 3 a 1,
acariciando el objetivo.
Solo quedábamos Jesús y yo. Jesús estaba un pelín
peor, pero yo seguía arriesgando y metí un peón en séptima cuando lo más fácil habría
sido cambiarlo por otro dando jaque y ganando tiempos y mejorando la situación.
Pero me meti en en lio. Con sacrificio de dama incluido… Y salió bien. 4 a 1 y
match decidido.
Jesús no pudo aguantar su posición. Luchó pero no pudo
aguantar el ataque inapelable de su contrincante, con lo que se cerró el match
en 4 a 2.
Esperamos que el próximo siga la estela de éste. ¡Nos
vemos pronto!
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