TORREBLANCA – ATENEU COLON "E"
Era el domingo de la consolidación.
Ya íbamos primeros y debíamos seguir puntuando, de uno en uno, y con ese
espíritu se planteó el match.
Equipo competitivo, Padilla se
estrenaba en el nº 4, y nos llevamos el match por 4 a 2. Pero, ¡ay! Como se
sufrió. Os haré un pequeño resumen.
Todas las partidas fueron
disputadas desde el principio. Sin grandes errores de apertura la única que
tomaba ventaja de material era la de Raúl en el último tablero, ya que ganaba
pieza o calidad en el medio juego. Esta partida pintaba bien y las demás mantenían
la igualdad.
Hasta que mi compañero Julià, a
mi diestra, tomaba ventaja en un truquillo de peón y ganaba pieza por 2 peones.
No consiguió su contrincante contrajuego aunque quedaba mucha partida, pero yo
ya apuntaba ese punto en nuestro haber.
Por lo demás las otras partidas
se iban torciendo. Eduard empezaba a liarse en el medio juego, consumiendo
mucho tiempo y perdiendo algún peón durante el proceso. Padilla tenía juego muy
restringido y debía sufrir durante un tiempo. Y Páez y yo éramos la excepción.
Yo con juego tranquilo iba consolidando posición hasta conseguir peón de
ventaja y Paéz tenía igualdad total y juego fácil.
La sorpresa empezó por Raúl. Su
ventaja se había desvanecido, tenía pieza de menos y su contrincante iba a
coronar peón. En pocas jugadas cayó la posición y el match se puso 0-1.
Contando con que teníamos 2 partidas chungas, 1 medio ganada y 2 igualadas, la
cosa en principio no pintaba bien.
Yo por mi parte ya conseguí un segundo
peón de ventaja y debido a la presión a la que sometí a mi rival, conseguí
pieza limpia (caballo) y ya daba por seguro mi punto. A eso que durante 10
jugadas siguió mi rival jugando y observé que Padilla había mejorado su
posición y se liberaba. Hasta tal punto que un doblete de caballo le dio la ventaja decisiva que se materializó en
el 1-1. Esto nos dio tranquilidad ya que Julià y yo lo teníamos muy bien. Y… en
un visto y no visto, Julià primero y yo ganamos nuestras partidas y nos pusimos
3-1.
Y quedaban dos. Eduard que empezaba
a estar realmente mal (con 2 peones de desventaja), y Paéz que tenía una posición
supertablera. El match lo veía en Páez que jugó muy bien, presionando en busca
de las tablas. Su contrincante se empecinó en no dárselas cuando ya la posición
era irreversible, con lo que pasó lo habitual en estos casos. Perder. Con lo
que el match se decidió. 4 a 1 y Eduard sin presión. Y entonces su partida
había cambiado. Ya con 3 peones de menos, se lo monta para tener un ataque
avasallador. Pero su contrincante se defiende bien y Eduard con poco tiempo de reloj
(¡como nos acordamos de lo que hemos desperdiciado inútilmente!) no encuentra
continuaciones agresivas que lleven a redes de mate o jaque continuo. Y al
final perece. No sin lucha. Y da como resultado el 4 a 2 que no fue nada fácil
de conseguir. En fin, próxima parada Peona i Peó.
¡Saludos a todos!